| 1. Introducción.
El corcho fue utilizado por el hombre desde tiempo inmemorial, existiendo pruebas de su empleo en el taponamiento de vasijas y ánforas y como material de flotación en artes de pesca, por parte de egipcios, griegos y romanos. Además de para estos usos, los árabes lo utilizaron para el aislamiento térmico de viviendas, así como para trabajos de ornamentación y utensilios domésticos, y los chinos para la elaboración de zapatos. No obstante, su aceptación y uso industrial fue a raíz del descubrimiento del vino de champagne (o vino espumoso) en la segunda mitad del siglo XVII por el monje benedictino D. Pierre Perignon, que implicaba la necesidad de procurarse otros elementos fundamentales, es decir, las botellas de vidrio para contenerlos y su taponamiento hermético para evitar la evaporación del líquido, que van a propiciar la conversión en una industria en desarrollo, extendiéndose a los demás países de Europa.
En definitiva, el taponamiento de las botellas de vidrio por medio del corcho supuso el que se dejasen de usar los sistemas empleados hasta este momento (trapos, cáñamo aceitado, madera, ... ). La industria vinícola se intensificó y se comprobó que el tapón de corcho reunía excelentes condiciones físicas de ligereza, elasticidad (capacidad funcional de recuperar la geometría primitiva una vez cesada la causa de su deformación), impermeabilidad y resistencia mecánica y térmica.
La aparición de la industria corchera en España corresponde a la época moderna. Su desarrollo coincide con la desaparición o abolición de las estructuras gremiales nacidas en la Edad Media, es decir, se puede situar a finales del siglo XVIII cuando aparecen los primeros artesanos que se dedican a la fabricación del tapón de corcho, viéndose favorecida por la evolución del comercio que abrió nuevos mercados.
En España, varios autores sostienen que la industria nació en la provincia de Gerona (más concretamente en la comarca del Ampurdán), introducida por los franceses en el siglo XVIII, no existiendo acuerdo sobre la fecha exacta de implantación, pero muy probablemente entre 1738 y 1750.
Sin embargo, antes de aparecer la industria del corcho en España, se dieron disposiciones relativas al arbolado que nos permiten conocer los primitivos puntos de producción, fundamentalmente como madera utilizada para trabajos de construcción de navíos.

Fig. 1.1. Alcornoque ("Querqus suber")
Dentro del ámbito español, la historia corchera se puede dividir en siete periodos: el primero comprendería desde sus orígenes (1738-1750) hasta la Guerra de Independencia (1808); el segundo, desde 1808 hasta 1850; el tercero, desde 1850 a 1880; el cuarto periodo, el más brillante para el sector, de 1880 a 1900; una quinta etapa estaría comprendida entre 1900 y 1919; la sexta fase iría de 1919 a 1936, en la cual se creó la denominada Comisión Mixta del Corcho (1932), hito sobresaliente en el proceso corchero español, ya que determinó la participación conjunta de la Administración con los productores e industriales del corcho, para poder posibilitar de forma integral la mejor adecuación de los diferentes aspectos, resolución de problemas y aprovechamiento de recursos; por último, el séptimo periodo abarcaría desde 1936 hasta el momento actual, partiendo, por lo tanto, de la gran crisis del sector, determinada por la guerra civil española.
Los primeros tiempos de la artesanía (1738-1808).
En estos primeros años, el corcho se extrae de los alcornoques en pequeños pedazos, arrancándolos violentamente del árbol. La práctica enseñó que se debía realizar una incisión anular en el tronco a determinada altura y otra vertical descendente a partir de la primera, que atraviesa todo el grueso de la capa del corcho, sin tocar el líber (zona o película entre la corteza y la madera del árbol). Después se trabajaba el corcho, operación que en los primeros tiempos se hizo en seco. Más tarde se le quemaba la parte exterior (espalda), se apilaba en habitaciones húmedas y, de vez en cuando, se les echaba agua para trabajarlo con más facilidad. Después se introdujo la operación de hervido para aumentar su elasticidad, usando la caldera de ladrillo, generalmente de forma cilíndrica, con un recipiente de cobre.

Figura 1.2. Extracción del corcho
Durante largos años todas estas operaciones preparatorias y las sucesivas se hicieron en régimen familiar o doméstico, constituyendo una verdadera artesanía. Con el discurrir del tiempo se fue introduciendo la figura del asalariado que aprende el oficio y que obtiene un jornal.
Las herramientas consistían en una azuela para raspar las planchas de corcho después de hervirlas, una cuchilla para cortar el corcho en rebanadas, otra para hacer los cuadradillos y otra cuchilla para hacer los tapones. Hasta el siglo XIX no se perfeccionaron estas herramientas.

Figura 1.3. Herramientas utilizadas en los primeros tiempos en la industria corchera
En 1760, la nueva artesanía empezaba a tener cierta importancia en algunas localidades gerundenses (Sant Felíu de Guixáls, Palafrugell, Llagostera, Palamós y Agullana). Muchos propietarios catalanes de pinares y viñedos proceden al arranque de los mismos y transforman su cultivo en alcornocales, porque se va viendo que es un producto que rinde más beneficios.
Al finalizar el siglo XVIII, se ocupan del corcho entre 500 y 600 personas en la provincia de Gerona. Destaca sobre todo la iniciativa individual.
También, hacia finales de 1780 la industria de tapones se implantó en Portugal.
Primera mitad del siglo XIX (1808-1850).
Ya en el primer cuarto del siglo XIX la fabricación de tapones experimentó una gran actividad. La división del trabajo se introduce y la exportación es una realidad. En Portugal, paralelamente, se produce una intensificación de la industria taponera.
Después de la Guerra de Independencia se incrementó la salida del corcho catalán. El avance industrial y el auge de la exportación repercutió en el aspecto forestal de Cataluña. La intensificación del cultivo del alcornoque, operada a principios de siglo, comienza a dar resultados.
El mercado exterior de tapones iba en aumento, debido a que el negocio de los vinos en Francia y el de cervezas y bebidas alcohólicas en Inglaterra tomaron mucho auge. Por ese motivo, la materia prima en Cataluña era ya insuficiente para surtir las necesidades de la fabricación. Todo ésto determinó que empresarios catalanes empezaran a contratar alcornocales en Andalucía y Extremadura a los latifundistas. El arriendo se hizo mediante un sistema de contratar a bajo precio y largos períodos (a veces hasta veinte y treinta años). Los arrendatarios ejercieron un verdadero monopolio del corcho durante largo tiempo. Desde entonces, el sector del corcho pasó a tener dimensión nacional, ya que comprendía a las regiones de Cataluña, Andalucía y Extremadura.
En 1840, industriales catalanes establecieron industrias transformadoras del corcho en la región andaluza. En 1845, se extendió a la región extremeña, concretamente en Jerez de los Caballeros y Alburquerque, más tarde a San Vicente de Alcántara, Cañaveral, Arroyo de la Luz, Barcarrota, Fregenal de la Sierra y Cáceres.
Plenitud del artesanado (1850-1880).
A mediados del siglo XIX, se normaliza la situación en Europa y los mercados del tapón y la artesanía transformadora adquieren mayor importancia. Hay un mejor conocimiento de las clases de corcho y tapones y de la distribución de los productos manufacturados.
Sobre el año 1870, estaba establecida la industria en 90 poblaciones españolas, con más de 650 fábricas y unos 8.000 trabajadores. En Gerona, se ocupan en dicha actividad unos 4.000 obreros.
En cuanto a la materia prima, la producción del alcornoque aumentó de forma evidente. Ya se encontraban en plena expansión una gran parte de las dehesas corcheras de Andalucía y Extremadura, Toledo y Ciudad Real por industriales catalanes que llevaban el corcho a las fábricas de la provincia de Gerona. En estas fechas, se calcula que la producción total española era de 650.000 Quintales anuales, obteniéndose unos 125.000 Quintales en Cataluña (1 Quintal castellano equivale a 46,009 Kg.)
Los precios del corcho siguieron un movimiento ascendente. La mayoría del corcho en plancha exportado se destinaba al mercado inglés y la mayor parte de la producción de tapones a Francia. Por otra parte, casi todo el corcho que se importaba procedía de Portugal.
En el último tercio del siglo XIX, en Estados Unidos ya se habían adoptado procedimientos mecánicos para trabajar el corcho, utilizando materia prima procedente de Portugal y Extremadura. La economía que suponía introducir este tipo de maquinaria abarataba el costo de la mano de obra en un 62% aproximadamente. Se iniciaba así la posibilidad de grandes modificaciones en la industria.
Estamos, pues, en un momento de plenitud de la industria corchera, motivada por el aumento notable del número de empresas, fábricas y trabajadores, un equilibrio entre la producción y el con sumo. Aparecen las máquinas (por ejemplo, garlopa) que traerán consigo la aparición de las primeras huelgas en el sector.
Cuarto periodo: época de brillantez del sector corchero (1880-1900).
En esta etapa, se crea en Sant Felíu de Guixóls (Gerona), a iniciativa de 280 obreros taponeros, la junta de Defensa de la Producción e Industria Corchera, para representar y defender los intereses del corcho en España.
Sigue incrementándose la fabricación, en este momento hay 135 poblaciones con prácticamente unas 1.000 fábricas en las que trabajaban alrededor de 16.000 obreros, de los que la mitad, aproximadamente, correspondían a Cataluña. Aparecen innovaciones tecnológicas como la máquina para cortar tapones, la máquina para calibrar o cribar.
Al propio tiempo que un auge en la fabricación en Cataluña, se registró un desarrollo y crecimiento de la fabricación en Andalucía y Extremadura, exportándose directamente a los mercados de Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.
En esta época se cifraba en 150.000 Quintales en Cataluña y 450.000 en el resto de España, distribuidos en 21 provincias productoras, siendo las mejor consideradas por la riqueza de sus bosques las de Badajoz, Sevilla y Gerona.
Los primeros arriendos de dehesas andaluzas y extremeñas habían finalizado y aumentó considerablemente el precio concertado para los siguientes periodos.
En cuanto al precio de la materia prima, también fue gradualmente en aumento por el auge que su industrialización había causado.
En aquellas fechas, la producción en el resto del mundo se puede cifrar del siguiente modo:
| Portugal |
400.000 Quintales
|
| Francia |
200.000 Quintales
|
| Argelia |
300.000 Quintales
|
| Italia |
150.000 Quintales
|
| Marruecos |
10.000 Quintales
|
Además de lo señalado, constatar que aparecen las primeras cooperativas obreras de producción (Palafrugell, 1886), se empiezan a crear las Cámaras de Comercio (1886) y la Asociación Defensora de la Producción e Industria CorchoTaponera de Extremadura Oerez de los Caballeros, 1891).
En cuanto a los avances industriales, significar que se descubre el corcho aglomerado (Alemania, 1880-1885) para revestir paredes, pulimentar suelos y para aislamiento de cámaras frigoríficas; el papel de corcho (también en Alemania, 1880), las planchas de linóleo (1884) y tapones de dos piezas unidos por aglutinante.
Es, en definitiva, el período más brillante para la industria corchera, llegando a constituir la segunda fuente de divisas. Se crean organismos representativos y hay ciertas controversias o diferencias con la exportación de la materia prima. Los procesos técnicos innovadores se fueron consolidando más como consecuencia de la evolución de la actividad fabril que por necesidad de su adopción para la atención de las exigencias del mercado.
Progresiva mecanización: 1900-1919.
A principios de siglo, existían unas 200 poblaciones dedicadas a la industria corchera con un total de 1.250 fábricas que empleaban a unos 30.000 trabajadores, distribuidos del siguiente modo:
| Zona |
Poblaciones
|
Fábricas
|
Personal empleado
|
| Cataluña |
37
|
615
|
13.000
|
| Andalucía |
65
|
325
|
8.000
|
| Extremadura |
42
|
197
|
5.000
|
| Otras provincias |
56
|
113
|
4.000
|
La industria experimentó una radical transformación, la antigua artesanía tiene que ceder el paso a la moderna industria, al progreso técnico, porque la mayoría de las operaciones transformadoras dejan de hacerse a mano para elaborarse a máquina. Se necesita mucho mayor capital para trabajar y, por tanto, esta situación hacía poco viable la estabilidad de los antiguos fabricantes.
Así, se introducen: la máquina de rebanar (1900) provista de cuchilla circular y movida por un motor eléctrico, la máquina de esmeril o lijadora, la extensión de la fabricación de tapones de dos piezas (pegados o gemelos), la fabricación del disco de corcho, el empleo del parafinado de tapones que facilitaba su extracción de las botellas.
Un detalle que explica de forma evidente esta transformación es que tan sólo cinco años más tarde, al finalizar 1905, son 159 las poblaciones con actividad corchera, 1.154 las fábricas y, aproximadamente, 21.500 el número de personas empleadas. Situación que se va acentuando como se ve en el siguiente cuadro referido al año 1912:
| Zona |
Poblaciones
|
Fábricas
|
| Cataluña |
31
|
507
|
| Andalucía |
30
|
200
|
| Extremadura |
18
|
105
|
| Castellón |
8
|
35
|
| Otras provincias |
20
|
45
|
| Total |
107
|
892
|
Según los datos manejados por la bibliografía consultada, la producción mundial en esas mismas fechas esta localizada en los lugares siguientes:
| Zona |
Quintales
|
| Portugal |
825.000
|
| España |
640.000
|
| África del Norte |
466.000
|
| Francia |
|
| Italia |
50.000
|
| Total |
2.111.000
|
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), se produce una grave crisis comercial debido a que Francia, Alemania y Austria eran importantes mercados de manufacturado de corcho. Excepto Inglaterra e Italia, todos los mercados europeos se cerraron al estallar la guerra lo que ocasionó el cierre de muchos talleres taponeros.
Por tanto, se produce una decadencia del trabajo artesano y de los antiguos talleres para ser sustituida por una industria en progresiva mecanización. Es un periodo de transformación. Los avances de la técnica industrial del corcho, los nuevos progresos industriales y las nuevas especialidades (por ejemplo, el corcho aglomerado) van a modernizar la industria y señalar nuevos derroteros.
La industria moderna (1919-1936).
A pesar de haber finalizado la guerra en Europa, la crisis de la industria corchera se mantu-vo. Los medios de transportes tenían serias dificultades para trasladar corcho desde Andalucía y Extremadura a Cataluña. Después de la guerra, sobrevino una crisis económica mundial, que en el caso español se tradujo en falta de pedidos por parte de ciertos mercados extranjeros.
A todo esto hay que añadir ciertas medidas arancelarias tomadas por Noruega, Suiza, Bélgica y Francia y la restricción en el consumo de bebidas alcohólicas en los Estados Unidos.
De todas maneras, el hecho de la guerra y la crisis industrial subsiguiente originó una transformación muy marcada de los elementos maquinales de la industria del corcho, que redujo de una manera apreciable el personal asalariado, decreciendo paulatinamente. Además, disminuyó el área del alcornocal, menguó la producción y el valor de la materia prima.
Hacia 1920, creció el número de industriales dedicados a la fabricación de corcho aglomerado. Este sistema de aprovechamiento claramente industrial del corcho fue dando a la industria mayores posibilidades para el futuro. Se empezaron a fabricar piezas para la construcción de cámaras frigoríficas, cubiertas para tubos, losetas para pavimentación, juntas para motores, etc. También se utilizó el corcho aglomerado como material auxiliar para la construcción.
En 1925, se empezaron a producir bloques de aglomerado. En 1933, se puso en práctica el sistema para producir barras de corcho aglomerado, propiciando un incremento notable de las exportaciones.
En otro orden de cosas, se crea la Asociación General de Industriales Corcheros de España (1928); se constituye la Federación Española de Productores de Corcho (1929). En 1929 se funda la entidad mercantil denominada Compañía General del Corcho, con sede en Barcelona, con el objetivo de ser una gran entidad exportadora. Se fundó la Unión Corchera de Sevilla (1932)
En 1931, se celebró en París la Primera Conferencia Internacional del Corcho. En ella se llamó la atención sobre la excesiva producción internacional de bornizo, que había repercutido en la reducción considerable de los precios. Se fijó, también, un precio mínimo al corcho que obligaba a los propietarios vendedores. De igual modo, se trató de establecer en todos los países productores estaciones de investigación y experimentación para estudiar los mejores métodos de cultivo del alcornocal. La Conferencia sirvió para sentar las bases o principios de una política internacional del corcho.
La Segunda Conferencia Internacional del Corcho tuvo lugar en Lisboa (1932). En este año, se crea por el Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, la Comisión Mixta del Corcho, para establecer un control estatal sobre la industria del mismo.
Entre 1931 y 1936, la industria corchera sufrió otra crisis como consecuencia de una depresión económica mundial. Se elevaron los derechos arancelarios en EE.UU., lo que colocó a las industrias manufactureras españolas ante la imposibilidad de competir en aquel mercado. También hubo descenso de exportaciones a los mercados alemán e inglés.
En 1934, se celebró en Madrid la Tercera Conferencia Internacional del Corcho.
Cataluña tuvo una posición claramente dominante durante el primer tercio del presente siglo, periodo de tiempo que trajo consigo la mecanización de muchas tareas, la innovación productiva del aglomerado y la proletarización del artesanado. Sin embargo, en el sudoeste se puede hablar de un hundimiento temporal de la industria corchera extremeña.
Último periodo: Cambios en la localización de la industria corchera española (de 1936 hasta los momentos actuales)
La localización de la industria corchera en la actualidad, después de una larga historia de casi tres siglos, viene definida por las siguientes características:
En primer lugar, una elevadísima concentración espacial, ya que sólo está presente en 6 de las 17 comunidades autónomas (Cataluña, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid). Se debe precisar, sin embargo que la auténtica realidad de dicha concentración no existe más que en las doce provincias siguientes: Gerona, Barcelona, Badajoz, Cáceres, Cádiz, Huelva, Sevilla, Ciudad Real, Toledo, Madrid,Alicante y Castellón. Sobresalen claramente del resto, al representar juntas más del 90 por 100 del valor de la producción Gerona (63%), Badajoz (16%) Cádiz (9 %) y Sevilla (6%).

Figura 1.4. Localización de la industria corchera en España
Cerca de dos tercios de la producción industrial corchera procede de Gerona, donde se aglutina en muy pocas localidades de las comarcas del Ampurdán y de La Selva (Cassá de la Selva, Palafrugell y Sant Felíu de Guíxols).
Algo semejante sucede en la provincia de Badajoz, con las localidades de Jerez de los Caballeros y, sobre todo, San Vicente de Alcántara, de manera que puede afirmarse que, aproximadamente, el 75 por 100 de la industria corchera española se encuentra en ocho o diez municipios.
En segundo lugar, estamos ante un sector dominado, en todas partes, por la pequeña empresa, generalmente de tipo familiar.
En tercer lugar, inexistencia de correlación entre disponibilidad de materia prima y actividad industrial. Mientras la industria del sudoeste se caracteriza por la preparación de la materia prima y por la obtención de productos semielaborados, la industria gerundense aparece especializada en la rama propiamente manufacturera, lo que constituye la llamada 1ndustria transformadora". Se puede decir, por tanto, que las industrias extremeñas y andaluzas actúan, en gran medida, como auxiliares de la industria corchera catalana.
Esta desigual situación no es algo reciente sino, como se ha visto con anterioridad, un rasgo distintivo de la industria corchera desde su nacimiento.
2. Geografía de la industria corchera.
De acuerdo con los datos manejados por el Instituto de Promoción del Corcho de la junta de Extremadura (IPROCOR, 1991) la superficie del alcornocal en el mundo es, aproximadamente, de dos millones doscientas ochenta y nueve mil hectáreas, con la siguiente distribución:
| País |
Superficie(Has.) |
% sobre total |
| Portugal |
750.000
|
32,7
|
| España |
500.000
|
21,8
|
| Argelia |
410.000
|
17,9
|
| Marruecos |
340.000
|
14,8
|
| Francia |
100.000
|
4,3
|
| Túnez |
99.000
|
4,3
|
| Italia |
90.000
|
3,9
|
| Total |
2.289.000
|
100
|
En la Figura 1.5 puede verse la preferencia del alcornoque por la zona atlántica de su área geográfica, correspondiéndole, aproximadamente, las dos terceras partes de la superficie total. La Península Ibérica concentra la mitad de la superficie, mientras algo menos de la mitad restante se halla en los países del Norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez), estando el resto diseminado por el Sur de Francia, Italia y en algunos puntos aislados de Los Balcanes (Croacia, Grecia, etc.). Es importante la presencia en las islas del Mediterráneo, con clima cálido suave y húmedo, principalmente en Córcega, Cerdeña y Sicilia, así como algunos ejemplares escasos en Mallorca.
Fuera de estas áreas, se han establecido en otros países del mundo pequeñas explotaciones de alcornoques, aunque con poco éxito y valor económico hasta el momento. Entre otros, se han plantado en el Suroeste de Estados Unidos, en el Sur de la antigua Unión Soviética, Japón, etc.
Portugal posee la mayor superficie, distribuida por todo el país, especialmente en el Alentejo y otras zonas del Centro y Sur, haciéndose más raro hacia el Norte, tal vez por la competencia con especies como el roble, o por la actividad humana, al ser tierras de clima más fértil para la agricultura.

Figura 1.5. Distribución del alcornoque en el área mediterránea y atlántica
La distribución del alcornoque en España, según la misma fuente, es la que se expresa en el siguiente cuadro:
| Región |
Superficie(Has.)
|
% sobre total español
|
| Andalucía |
250.000
|
50,0
|
| Extremadura |
150.000
|
30,0
|
| Cataluña |
41.600
|
8,3
|
| Otras |
58.400
|
11,7
|
| Total |
500.000
|
100
|

Figura 1.6. Superficie de alcornocales en España (Hras.). Fuente: López Quero
Como se ve son tres las regiones que acaparan la gran mayoría de los alcornocales, distribuidos en dos núcleos separados: por un lado, están los alcornocales de Cataluña, concentrados en la provincia de Gerona y parte de Barcelona. Por otro, encontramos el principal núcleo en la parte Oeste y Suroeste. En Andalucía se extienden en Sierra Morena, Sierras de Cádiz y Málaga y el Valle del Guadalquivir. En Extremadura se hallan preferentemente en la Sierra de San Pedro, en las Sierras de Jerez y Hornachos, en la comarca de las Villuercas y en el Norte de Cáceres.
Otras zonas menores de bosques de alcornoque se pueden encontrar en Castilla-La Mancha y en Castilla-León. De forma aislada en Castellón, en el Valle del río Si¡, en Orense, en puntos de Asturias, Cantabria, etc.
3. Economía. Rasgos generales de la evolución de la actividad corchera.
En casi estos tres siglos de actividades corcheras, desde el punto de vista económico, se puede hablar de tres grandes fases:
La primera, desde el inicio de la taponería gerundense (hacia 1738) hasta finales de siglo. Se caracteriza por un predominio absoluto del tapón.
La segunda fase abarcaría el primer tercio del siglo XX (ya que la guerra civil y la posguerra fueron un paréntesis en la evolución de los asuntos corcheros). Se opera un brusco cambio. Se adoptan importantes modificaciones en el proceso productivo por la mecanización de las tareas y la obtención de nuevos productos, como el aglomerado que, como se ha visto, trajo consigo, además, el cierre de muchos establecimientos y el despido de numerosos trabajadores. Asimismo, se da una tendencia creciente de las exportaciones y de la diversificación de los productos manufacturados.
La tercera, desde 1950 a la actualidad. Se producen novedades de mucha trascendencia: irrumpen los plásticos que harán una creciente competencia a las manufacturas del corcho en casi todas sus funciones; ampliación de la demanda interior por el aumento de las necesidades de construcción; el rápido crecimiento del embotellado de vino en España.
La posición del sudoeste dentro de la industria corchera española también ha cambiado. Las fábricas extremeñas y andaluzas han acentuado su "especialización" en la preparación de la materia prima y en la obtención de productos semielaborados.
Las modificaciones de mayor alcance han sido las relativas a la división internacional del trabajo propia de las actividades corcheras.
Por otro lado, Portugal, en un plazo muy breve de tiempo, ha pasado a tener la principal industria corchera del mundo. España, por el contrario, ha registrado una considerable pérdida relativa, al quedar su industria en un segundo lugar, muy alejado de las dimensiones y capacidades de la portuguesa y, asimismo, por haber aumentado la proporción de la actividad preparadora en detrimento de la transformadora.
Un dato ilustrativo es que la mitad de las exportaciones actuales de España de corcho en plancha van a Portugal, mientras que la mitad de los tapones de vino que se consumen en España proceden de las fábricas portuguesas.
| Producción anual mundial de corcho |
| País |
Producción (TM)
|
% sobre total
|
| Portugal |
189.000
|
50,5
|
| España |
85.000
|
22,7
|
| Argelia |
40.000
|
10,7
|
| Marruecos |
20.000
|
5,3
|
| Italia |
16.000 |
4,2 |
| Francia |
14.000 |
3,7 |
| Túnez |
10.000 |
2,7 |
| Total |
374.000 |
100 |
(Fuente: IPROCOR, 1991)
Entre Portugal y España se encuentra más del 70% de la producción mundial.
Finalmente, otro aspecto de esta tercera fase es el estancamiento de la cosecha mundial de corcho, claramente distinto del persistente ritmo alcista que caracterizó los comienzos del sector industrial corchero.
A continuación se reflejan determinadas variables que ilustran la situación de la industria corchera española hacia 1990 (Fuente: López Quero, del. "Análisis estratégico del sector del corcho". MAPA. 1995):
| Número de establecimientos industriales (en %) |
| Cataluña |
47,5 |
| Extremadura |
24,6 |
| Andalucía |
19,4 |
| Resto de España |
8,5 |
| Número de empleos ( en %) |
| Cataluña |
60 |
| Extremadura |
21 |
| Andalucía |
15 |
| Resto de España |
4 |
| Valor de la Producción (en %) |
| Cataluña |
63 |
| Extremadura |
18 |
| Andalucía |
17 |
| Resto de España |
2 |
|
Producto por establecimiento (millones de ptas.)
|
| Cataluña |
92 |
| Extremadura |
53 |
| Andalucía |
62 |
| Resto de España |
21 |
En resumen, el sector industrial corchero está formado en España por 285 industrias, que transforman 80.000 toneladas de corcho, que es la producción media de nuestros montes en los últimos años. El 47,5% de las industrias está localizada en Cataluña. De estas industrias, 75 son de preparación, 118 fabrican tapones y 95 el resto de los productos.
|
Región
|
Empresas
|
Puestos de trabajo
|
| Cataluña |
138
|
2.806
|
| Extremadura |
68
|
746
|
| Andalucía |
55
|
520
|
| Resto |
24
|
122
|
| Total |
285
|
3.474
|
4. Usos del corcho.
Las utilizaciones del corcho son muy numerosas. Sus productos transformados van destinados, preferentemente, a las siguientes actividades industriales:
o En la construcción en general (aislamiento térmico y acústico, revestimiento, decoración, tabiquería,...).
o En la industria del frío (cámaras y transportes frigoríficos).
o En la industria naval (aislamiento, revestimiento, decoración, ...).
o En la industria de la automoción.
o En el taponamiento de líquidos en general (tapones, discos de corcho, ... ).
o En la industria de los transportes (aislamiento térmico, acústico y vibratorio).
o En la industria de maquinaria en general (juntas de estanqueidad,...).
o En la industria textil.
o En la industria química y farmacéutica (taponamiento y acondicionamiento de productos).
o En la industria pesquera (boyas, flotadores, ...).
o En la industria del calzado (suelas, tacones, plantillas,...).
o En los embalajes (granulados y lana de corcho).
o En la fabricación de artículos deportivos (artes de pesca, raquetas, paneles, ...).
o En la fabricación de artículos domésticos (tapetes, cajas para conservación, cuadros, marcos, material diverso de escritorio,
o Otros usos.

Figura 1.7. Manufacturas de corcho
|